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¿Quiénes son los “Bebés Arcoíris”?

  • Por: Paula Muñoz
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El duelo tras sufrir un aborto o bien perder a un hijo a sólo pocos días de nacido, es algo muy difícil de superar para las madres y los padres.

Para la madre embarazada que sueña con su futuro bebé, pasar por esto es un dolor inimaginable.

Pero muchas veces, una esperanza llega otra vez a alegrar las vidas de esos padres con un nuevo hijo. Y es por eso que a estos niños se les denomina “bebés arcoíris”, porque son la luz tras un proceso de sufrimiento.

“Vienen a simbolizar que, tras el terror y la oscuridad que deja una tormenta, viene algo bonito con luz y color. Su existencia va íntimamente ligada a la lluvia. No hay arcoíris sin que previamente no haya habido lluvia”, dice la psicóloga Sabina del Río a ABC.

Es decir, específicamente los “bebés arcoíris” son los que nacen luego de que su madre haya sufrido un aborto o la pérdida de un hijo que falleció poco tiempo después del parto, trayendo una felicidad que se creía perdida.

No reemplazan al anterior

La psicóloga hace hincapié en que estos bebés no vienen a reemplazar al que falleció, por lo que hay que asimilar la muerte del otro integrante. Menos hacer cosas como ponerle el nombre del bebé anterior al nuevo (por qué habría de poner a dos hermanos el mismo nombre).

“El nuevo bebé no viene a sustituir al anterior. Es un nuevo bebé, con una nueva vida, y una historia que viene ya marcada por la pérdida en su familia de un bebé anterior”, explica.

Esperar un tiempo para volver a embarazarse

Por otra parte, señala que “hay otro aspecto en el que incidir, y es el tiempo que hay que dejar pasar antes del nuevo embarazo”. La psicóloga recomienda esperar al menos seis meses antes de volver a quedarse embarazadas. 

“Con menos de cinco meses entre ambas situaciones se incrementa notablemente el riesgo de hacer un duelo patológico, con el consiguiente aumento de probabilidad de dificultades psicológicas en el embarazo y el posparto”, explica.

Esto está relacionado con el punto anterior, ya que se debe primero pasar por el duelo del primer hijo, y así no usar al segundo para tapar este dolor. “Podrán desear un nuevo hijo por sí mismo, no para "rellenar el vacío" dejado por su hermano”, dice la experta.

 

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